Instituciones y pueblos

A partir del momento histórico en el que se crea la Común de las aldeas (mediados del siglo XIII), las sexmas comienzan a cumplir una serie de funciones importantísimas para dicha institución, como son las elecciones de Procurador General, Diputados y demás cargos (acompañados, contadores, etc.) o la tributación, que se efectuaba teniendo siempre en cuenta estas demarcaciones. Dada la supremacía de Molina, sus vecinos no pueden participar en los asuntos de dicha institución.

También hallamos referencias a las sexmas en lo que respecta las mestas; cada sexma se agrupaba en una cuadrilla de ganaderos que se reunía en puntos a convenir que, parece ser, acabaron coincidiendo con los de las llamadas Juntas de sexma. Estas Juntas se celebraban en la ermita de la Concepción, para la sexma del Campo, en el roble del Campillo, para la Sierra, en la Casa de Concejo de Ventosa, para el Sabinar, y en la paridera de la Malva, para el Pedregal.

Por último, las sexmas también se constituyeron en demarcaciones eclesiásticas que servían para recaudar diezmos e impuestos extraordinarios que el estado eclesiástico tributaba al Estado en forma de servicios de excusado.

Las nóminas de pueblos que componían cada sexma se conocen, entre otras fuentes, gracias a las actas de las Juntas Generales de la Tierra del Antiguo Régimen, en las que participaban sólo los pueblos de jurisdicción realenga; no obstante, dentro de cada una de las cuatro sexmas del Señorío, se incluían también los pueblos de jurisdicción señorial a los que se les tenía vetada la participación en Juntas, a causa de su gobierno feudal, correspondiente a nobles que se fueron apoderado de estos pueblos desde el siglo XIII hasta el XV. Así, en las Juntas Generales el orden de asiento siempre era el mismo, ordenándose las sexmas siempre igual: Campo, Sierra, Sabinar y Pedregal.

A partir del último de los oficiales (Corregidor, Procurador General, Diputados, etc). comenzaban los asientos de la sexma del Campo, disponiéndose los procuradores de los pueblos por este orden: Tartanedo, Tortuera, Milmarcos, Fuentelsalz, Torrubia, Hinojosa, Cubillejo de la Sierra, Rueda, Campillo, Cubillejo del Sitio, Cillas, Concha, Labros, Establés, Anchuela del Campo, Pardos y Amayas. A estos pueblos hay que añadir los de jurisdicción señorial que esta sexma eran Algar, Embid, La Yunta, Mochales y Villel.

Tras de la sexma del Campo, siempre seguían los asientos de sexma de la Sierra: Alustante, Checa, Orea, Peralejos, Alcoroches, Adobes, Megina, Terzaga, Traid, Piqueras, Motos, Pinilla y Chequilla, todos de realengo.

A continuación seguían los asientos de la sexma del Sabinar: Rillo, Herrería, Canales, Aragoncillo, Selas, Torremocha, Torete, Cuevas Labradas, Lebrancón, Escalera, Fuembellida, Baños, Taravilla, Tierzo, Valhermoso, Teroleja, Ventosa, Corduente, Valsalobre y Castellote. Dentro de esta sexma se incluían los enclaves señoriales de Buenafuente, Cobeta, Villar y Olmeda.

En cuarto lugar se sentaban, por este orden, los pueblos de la sexma del Pedregal: Setiles, Tordesilos, Tordellego, Morenilla, Hombrados, Castellar, Chera, Prados Redondos, Otilla, Torrecuadrada, Torremochuela, Pradilla, Aldehuela, Tordelpalo, Anchuela del Pedregal, Novella. Una vez repoblado y conseguida su independencia en un proceso que abarca los siglos XVIII al XX, se adscribió a esta nómina el pueblo de El Pedregal. Los pueblos de jurisdicción señorial de esta sexma eran El Pobo y Castilnuevo, aunque en la actualidad sí participan en esta institución. En la actualidad, aunque se han perdido estos órdenes, se siguen manteniendo las elecciones de cargos de Apoderados de sexma y de procurador general cada tres años.

Sigue siendo una pena que en plena democracia, en siglo XXI, no se elija democráticamente al Presidente de la Comunidad, cuyo cargo recae en el alcalde de Molina, debido a que los corregidores (representantes del rey en el territorio) actuaban como presidentes, no de la Comunidad, sino de las Juntas Particulares y Generales del dicha institución. Desde luego una mala interpretación de la Historia que genera una situación que sigue manteniendo sus detractores en los pueblos.

Por otro lado, se mantiene la restricción de participación a la mayor parte de los pueblos del territorio que antiguamente estaban bajo un gobierno señorial, lo cual no deja de ser una situación injusta.

Acogiéndose al Estatuto de Autonomía y al modo que comienzan a funcionar los Consejos Comarcales en Aragón, el Ayuntamiento de Molina y la Comunidad de la Tierra, de forma democrática, equitativa y sin que desapareciera ningún órgano de gobierno, podrían funcionar en una Junta del Señorío de Molina, institución no del todo nueva ya que existió en momentos históricos en los que se necesitaba, como en la actualidad, un apoyo mutuo por todas las partes; un ejemplo de esta Junta fue la Guerra de la Independencia en que participaron representantes del Ayuntamiento de Molina, los Diputados de la Comunidad de la Tierra y comisionados de los pueblos del Señorío no participantes en la Común.