En 1828 se pone de manifiesto por parte del maestro de escuela, D. Vicente Prudencio Bacho, “la grande premura y estrechez con que están los niños en la escuela por su poca capacidad”, por ello solicita que se haga un “estudio” en el trinquete, o sea en la lonja, lo que implicaba su cierre. Sin embargo, aunque en este acuerdo se señala que “acto continuo se pasó a dar principio a la obra”, ésta debió de tardar alguna década en concluirse, de modo que la descripción que se hace de la Casa lugar de Alustante en el Diccionario de Pascual Madoz (1849), debió de tomarse en una encuesta anterior a marzo de 1847 ya que en este año se indica que sólo falta la tarima y las mesas y que “todavía no está enjuta la obra de mampostería”, lo cual podría ser perjudicial para la salud de los niños.

Al quedar cerrada la entrada del Ayuntamiento por la escuela, se optó al parecer por dejar como acceso principal del Ayuntamiento una puerta recientemente descubierta en la parte posterior del edificio; se trata de lo que debió de ser la puerta de carga y descarga de grano del pósito. Sin embargo, esta puerta debió de crear algún problema para el uso interior del espacio y más tarde se decidió añadir un pequeño cuerpo cubierto en la esquina nororiental del edificio para alojar una caja de escalera que en adelante será el acceso a la planta alta.

De todos modos en vísperas de la realización de esta obra Madoz (su corresponsal) describe el edificio del siguiente modo: “forma uno de los lados de la Plaza de la Constitución, es antigua, tiene un gran patio llamado Lonja, que sirve de reuniones populares y juego público de pelota, en el piso alto se halla la sala de sesiones, habitación para el maestro de escuela, sala para los niños y cárcel incómoda y poco segura”.

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Aunque se debió de tratar de un problema aparente ya en el siglo XVIII, el desplome de la fachada meridional es un hecho que comienza a tenerse en cuenta de nuevo desde principios del siglo XX, hecho que se traslada a las actas del Ayuntamiento. En el acta de 5 de julio de 1925 se observa el acuerdo de derribar “600 pinos del monte Realenco y llevar a efecto la subasta con remate en la cantidad de 4.015 pesetas para dotar a la población de un reloj bueno, pues el actual es inservible”. Sin embargo, la compra de un reloj, aparentemente ajena al desplome de la fachada, tiene una relación muy estrecha; así, en la sesión de 1 de noviembre de 1925 el alcalde, D. Baltasar Pérez Sánchez, expone:

“que era preciso practicar una transferencia de crédito para terminar y pagar la obra de refuerzo de la Casa Consistorial (…) para afianzar la pared del mediodía de la Casa Consistorial que al mismo tiempo sirve para la colocación del reloj, y faltando todavía para el pago total de la obra 802 pesetas la Corporación acordó practicar en su vista la expresada transferencia de crédito destinando de esta cantidad 500 pesetas”.

Más adelante, se califican de “pura necesidad” las obras de “contención” de la fachada sur del Ayuntamiento. El resultado fue la construcción de una torre reloj de hormigón y piedra revocada de cemento que, se ha mantenido en pie hasta el mes de noviembre de 2001.

Un aspecto que ha quedado sin resolver es la desaparición del arco izquierdo de la lonja, pues, si bien el derecho (el más cercano a los jardines de la lonja) estaba completo, su compañero tan solo conservaba uno de los arranques y fue necesaria su reconstrucción. Se habló de la venta del mismo en los años 1950; no obstante, en el momento de la demolición se encontraron partes del mismo en la cimentación de toda la parte de poniente, con lo cual cabe la posibilidad de que se hundiera toda esta parte en algún momento y que las piedras se aprovecharan para cimientos.

La Casa Lugar de Alustante es pues un edificio que ha sufrido multitud de transformaciones, pero que en esencia ha mantenido durante siglos unas funciones civiles que lo han dotado de un simbolismo innegable, especialmente en su ubicación. El emplazamiento de la Casa es el centro de una gran plaza que, según el arquitecto Cervera Vera, sería originaria plaza mayor del pueblo. Así, las plazas de la Lonja (antigua Constitución), del Castillo, y la placeta delantera del Ayuntamiento serían, por lo tanto, un inmenso espacio que fue ocupado en su centro por el edificio.

Por otro lado, se emplazó entre los dos barrios fundacionales el del pueblo: el Cerro y el Castillo, quedando comunicado su acceso desde la nueva plaza (actual plaza mayor) por la calle de la Iglesia, que sirve al mismo tiempo de espacio para permitir cierta focalidad. A esto hay que añadir su ligera elevación sobre el caserío del lugar y la magnífica situación con respecto a la torre. Así pues, todos estos factores hacen de este edificio un singular ejemplo de construcción civil que merecía ser rescatado del olvido y, eso al menos, se ha intentado.