La existencia de este camino no es fácil de detectar en la documentación escrita. Hasta hace poco (y quizá todavía en la actualidad) algunos vecinos de pueblos de la Comunidad de Albarracín, recordaban haber transitado por este camino para acudir a la feria de Molina. El paso de vecinos de Albarracín y su Tierra por este camino se atestigua en un pacto entre ambas comunidades fechado el 16 de enero de 1366.

Según este documento, no existía ningún peaje en la parte castellana hasta la villa de Molina, donde los portadores de mercadurías y ganado hacia Castilla pagaban los derechos de tránsito y obtenían el correspondiente albalá o salvoconducto que servía para el libre tránsito por el resto de la Corona. De esto se seguía que los mercaderes y ganaderos aragoneses sufrieran vejaciones y robos, por parte de algunos vecinos de la Tierra de Molina hasta llegar a la villa, aprovechándose del limbo legal en que transitaban aquellos hasta llegar a Molina.

puerta de molina. albarracín

Así, se destaca que “los del lugar de Albarrasín e de su término pasan con sus cosas e sus mercaduras por el término de Motos, aldea de Molina, e non pueden yr por alualá a la villa de Molina para dar sus derechos al rey de Castiella”. Por esta razón, se crea un peaje en Motos donde pagar y entregar los albalaes a los foráneos, de modo que “los que non vinieren por allá, e pasaren por término de Motos syn alualá que les tomen las bestias e ganado e todo lo que leuaren, por descaminados”.

Hay que señalar que la implantación de un peaje en un lugar determinado implicaba la consolidación de un camino como único legal para el transito en una frontera, considerándose el “descamino” como delito y el “descaminado” como contrabandista.

Más adelante, el principal peaje entre Albarracín y Molina se ubicará en Alustante, quizá por evitar el pequeño desvío que suponía la entrada en Motos.

De este peaje o puerto seco se tiene noticia a partir del siglo XVI y en algunos años de esta centuria es uno de los más rentables del Señorío de Molina, muy por encima del vecino puerto seco de Orea, lo que indicaba que se seguía prefiriendo el tránsito hacia Molina por esta zona mucho más llana y menos elevada y fría.

Así, mientras la aduana de Orea facturó un total de 126.542 maravedís entre 1558 y 1563, los ingresos de la de Alustante ascendieron a 1.019.194.