Se trata de un precioso espacio renacentista que posee toda la belleza de lo simple.

No es sino un espacio cúbico realizado en la segunda mitad del siglo XVI cubierto por una bóveda semiesférica sobre pechinas compuesta de casetones. En el frente oriental se localiza el altar, en cuyo retablo destaca la imagen del Santo Cristo de Alustante o de las Lluvias llamado, así “por los singulares beneficios que Dios nuestro Señor nos ha hecho socorriéndonos con copiosas lluvias en nuestras necesidades”.

El Cristo, posiblemente coetáneo a la construcción de la capilla, es una obra popular de estilo borgoñón de finales del siglo XV o principios del XVI, que no deja de estar hecho para mover a la piedad, de ahí su fisonomía y sus rasgos expresionistas.

En 1587 se crea la cofradía del Santo Cristo de Allustante bajo el patronazgo de la mencionada imagen del Crucificado.

Cristo de las Lluvias