El plato fuerte de toda visita a la iglesia de Alustante es el retablo mayor, obra de fines del siglo XVI y principios del XVII, que pregona el pasado esplendor de un pueblo.

Retablo Mayor

Sustituyendo a un viejo retablo gótico documentado en 1502, del que se desconoce su aspecto, el retablo actual es obra de los escultores-ensambladores Teodosio Pérez, Juan de Pinilla y Pedro Castillejo, los cuales están trabajando en Alustante durante el primer tercio del siglo XVII. Sin embargo, la obra de pintura y decoración no se verá acabada hasta 1652, a manos del pintor aragonés Bernardino Toll.

En un momento posterior, a fines del siglo XVII, la iglesia decide colocar una gran orla que, a modo de polsera, rematara la arquitectura renacentista del retablo al tiempo que evitara que entrara el polvo al interior del retablo.

El retablo está dedicado a la Asunción de la Virgen, titular de la iglesia, cuya magnífica talla ocupa la zona central de la obra.

Por encima de ella, San Miguel es la obra escultórica de mayores dimensiones del retablo, representando una de las festividades más celebradas en el pasado y que aquí poseía connotaciones de principio de ciclo ya que en dicha fiesta se elegían cargos en todas las instituciones locales y territoriales y se renovaban todo tipo de contratos, especialmente los de los pastores.

A ambos lados de esta calle central se representan los martirios de San Pedro, San Pablo, San Felipe y un cuarto mártir que por el momento, y tras una profunda restauración, no se ha podido identificar. También en estas calles laterales a la central se hallan representados Pentecostés y la Coronación de la Virgen.

En las calles externas se encuentran las esculturas de bulto de San Pedro, San Pablo, San Juan y Santiago.

Rematando todo el conjunto se encuentran la figura de Dios Padre Eterno, asomado al frontón semicircular del ático. Dentro del añadido de finales del XVII se incluyen las figuras ecuestres, enfrentadas, de Santiago, patrono de la caballería castellana, y San Jorge, correspondiente patrono de la aragonesa, en clara alusión a la situación geopolítica de Alustante.

Detalle del Sagrario

Tal vez la predela, donde incluiremos el Sagrario, sea la zona del retablo más interesante. En ella se encuentran representadas de forma primorosa las escenas de la Anunciación, el Nacimiento, la Epifanía y la Circuncisión.

Por lo que respecta al Sagrario, se puede considerar una obra de arte en sí mismo. En él se puede apreciar, en la base, el pote del Arca de la Alianza, la Fundación de la Iglesia en las puertas y en la parte superior la Transfiguración de Cristo.

Cuando se abre el Sagrario, al tiempo que se muestra la Comunión, se encuentra representada una Santa Cena de enorme belleza que parece ser una síntesis de la calidad en los detalles y de la minuciosidad de ejecución que encierra el retablo.