Molina de Aragón es la capital histórica del Señorío donde se ubica Alustante. A apenas 45 km. del pueblo, se puede ir a Molina por la carretera CM2112 por Tordesilos, Setiles y El Pobo de Dueñas, para enlazar con la N211. También se puede ir andando desde Alustante en una jornada de 28 km. que se pretende sea convertida en sendero de pequeño recorrido (PR).

Molina de Aragón posee sus orígenes posibles en un poblado islámico de la Marca Superior del distrito de Barusa que algunos historiadores han identificado como la Molena musulmana. En 1128 es sitiado desde la nueva fundación cristiana de Castilnuevo y conquistado por Alfonso I el Batallador, aunque pudo ser perdida poco después. Sea como fuere, a mediados del siglo XII se encuentra ya en poder del conde Aymeric, llamado Manrique por la erudición local, fundador de una casa que mantendrá independiente al territorio del que es capital Molina hasta 1293.

Molina está articulada por medio de dos calles que se correspondían con el camino de Valencia a Burgos (calle de las Tiendas-plaza de España-calle Baja) y con otra vía que desde la Puerta de Medinaceli iba a la Puerta de Real y camino de Daroca (calle de Tomasa Muela-plaza de España-calle Boteros).

A partir de estos dos ejes viarios surgen varias callejuelas en las que se ubicaban las iglesias de San Juan del Concejo, San Miguel, Santa María la Mayor, San Martín, Santa María del Conde, Santa María de Pero Gómez, San Pedro, aparte de las iglesias que se encontraban en el área amurallada de las inmediaciones del alcázar, San Andrés y Santa María del Collado (denominada también Santa Catalana).

Fuera de los muros de la villa se encontraba el convento de San Francisco. La desgracia urbanística de Molina fue su incendio por los franceses en 1810, lo que le valió el título exclusivamente honorífico de ciudad en las Cortes de Cádiz. No obstante, también es responsable de la pérdida patrimonial una desidia secular que ha dejado a la vieja villa cabecera sin buena parte del patrimonio que aún la seguía caracterizando después de la francesada, como la iniciativa de tirar las puertas de la muralla en 1883, entre ellas la monumental puerta de Valencia, la de San Felipe o Real o la del Chorro.

Con todo, Molina conserva visitables las iglesias de San Francisco (siglos XIII-XVIII), Santa María de Pero Gómez (siglo XIII) , Santa María del Conde (siglo XVI) y Santa María la Mayor(siglo XVI-XIX), solamente en uso religioso ésta última. También resulta interesante el oratorio de San Felipe Neri (s.XVII), muy cerca del mercado.

En cuanto a la arquitectura civil, Molina conserva el imponente alcázar de origen musulmán, que pregonó después el poder condal de la casa de los Lara de Molina durante los siglos XII y XIII. En estos siglos en los que Molina debió de configurar su fisonomía también se construyeron las murallas de la villa de las que aún se pueden observar, especialmente en el área del río Gallo, lienzos enteros. Precisamente sobre este río se conserva el viejo puente románico construido en piedra arenisca y que consta de tres ojos.

Por otra parte, Molina era la residencia de una nobleza urbana que basaba su prestigio unas veces en el mero título de hidalguía, pero en otras en una importante riqueza económica debida a la ganadería trashumante. De esta nobleza se conservan palacios como el de los Montesoro, el del Virrey de Manila, el de los Molina, etc.

Las fiestas de Molina se celebran del 14 al 16 de julio en honor de la Virgen del Carmen y del 29 al 4 de septiembre en honor del Cristo de las Victorias.

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